Cargando...

Cuando tu software no es tu software

El gobierno de EEUU emitió la orden ejecutiva 13884, que tiene como efecto prohibir prácticamente cualquier transacción entre compañías estadounidenses con Venezuela.

Esto, en uno de sus primeros efectos, ha llevado a que Adobe comience a desactivar todas las cuentas de usuarios venezolanos.

Imaginemos el impacto de tal acción, cualquier colectivo cuyas actividades se basan en el uso de alguna de las herramientas de esta empresa, queda en desamparo al encontrar que el software del que dependen se ha vuelto inaccesible - en una versión web - o pierdan el soporte y actualizaciones - en las versiones de escritorio.

Todos entendemos que existen términos y condiciones cuando creamos una cuenta o instalamos algún software, que advierte de este tipo de eventualidades, pero, también siendo sinceros, pocos dedicamos tiempo a leer todo este acuerdo antes de decir 'Acepto'; pero no solemos pensar que pueda llegar el día en que no podamos acceder al servicio que estámos contratando.

Aquí es dónde viene una cuestión aún más interesante, ¿por qué accedemos a que 'nuestro' software no sea nuestro?.

Las herramientas OpenSource, llevan años en el mercado, y suelen ser vistas como inseguras o no confiables por no tener una empresa de renombre que 'respalde' su funcionamiento. Siguiendo el ejemplo de Adobe, Gimp, es una herramienta con  mucho tiempo de trabajo y estabilidad que puede facilmente competir con un simil privativo, como Photoshop, y sin embargo es esta última la que tiene más instalaciones.

La barrera de uso del software libre ya no es el que se requiera de cierto conocimiento avanzado en poder instalarlo en sistemas Windows o Mac, ni la dificultad de poder usarlo - pues podemos encontrar cientos de horas en youtube con tutoriales de como hacer tareas específicas -, y ni que decir de la cuestión monetaria que su uso representa. Y aún así la instalación sigue siendo relegada.

Ahora, con este post, no estoy buscando llegar a la típica disyuntiva en que suele centrar este tema: "software libre vs privativo"; pero si en que tomemos un tiempo para evaluar, que tan dependientes pueden ser nuestras operaciones de un tercero que en cualquier momento pueda o deba tomar la decisión de quitarnos acceso a nuestras plataformas.

Por que no siempre la tercerización es la respuesta, tenemos que aprender a evaluar en que tareas se centran nuestro día a día para tener un control total sobre ellas y evitar una suspensión de nuestras actividades.

La situación actual de Adobe, plantea un antecedente a tener en cuenta; pensando, por ejemplo en el ecommerce, ¿que sucedería si en algún momento Shopify, se viera obligado a cerrar cuentas en algún país?, ¿es un escenario posible?, ¿nuestro proyecto puede correr un riesgo así?; y hacer que estas respuestas se sumen a las variables de costo y beneficio para tomar la decisión más adecuada de que herramienta o plataforma utilizar, ya sea libre, privativa o a la medida.