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Alguien como tú

Alguien como tú no debería estar jugando afuera.

Allá en la intemperie, sin el cobijo oportuno de mis brazos.

Resulta inquietante.

O absurdamente relajante.

Como el sonido del arpa desgajando de a poco el silencio.

Podrías estar aquí.
Sería mas cómodo.

Encumbrarnos en una caricia suave,
que desafie los confines del alma,
que estremezca y haga vibrar al propio Dios,
y alla, en sus alturas, o donde sea que se encuentre
se vea obligado a mirar como el centro de su creación
se ha movido de donde estaba
y ha venido a parar a este sofá.

Mas específico a estos cuerpos.

Mas específico a este centímetro de nuestra piel.

Voy a salir de nuevo y llamarte por tu nombre.

Encarar el destino.
Desafiarle.

Celebrar un camino armado de reencuentros.
Invitarte a entrar.

Unirme al ritmo de tu respiración,
o integrarte a mis latidos,
simplemente estar aqui.

Vivir sencillamente,
sin prisas ni complejos,
sin carreras,
sin secretos,
armados de lo que se encuentra en nuestros brazos,
es decir,
de ti,
de mi.